No queremos ser una corporación, sino una revista de la casa: cabecera, número, firmas. Cada proyecto es un reportaje; cada edición, una selección hecha con calma. Lo que contamos, se cuenta con cuidado y sin prisa.
El asturiano es el centro, no el adorno. Es la lengua desde la que pensamos y escribimos, viva y de hoy, no una pieza de museo. De aquí parte todo lo demás; a otras lenguas se traduce, pero sin perderla de vista.
Lo que viene de aquí va hacia fuera sin perder su carácter. Diseñamos para durar: textos que merezcan quedarse y formas que no caduquen con el mes. Editar es elegir; y nosotros elegimos quedarnos.