Una abuela que todo lo ve
La Vieya Asturies presenta su declaración de intenciones sin rodeos:
«Aquí se trabaja, no como otros». La ilustración que da nombre al
proyecto —una abuela de gafas oscuras que señala con el dedo y grita
«¡Gochonos!»— no es un logotipo simpático, es una actitud: la de una
vieja que lo ha visto todo, que no tiene nada que perder, y que dice
las cosas tal como son sin pedir perdón por ello.
El fanzine se define como el antagonista popular de la prensa
institucional asturiana —una referencia directa a La Nueva España,
el periódico de referencia del Principado— y bebe de la tradición de la
sátira gráfica española (El Jueves es la comparación explícita que
hace el propio proyecto), pero aplicada específicamente a la realidad
asturiana y escrita solo en asturiano, no en castellano.
Pegar hacia arriba, nunca hacia abajo
La regla más importante del proyecto no es estética, es ética: la
sátira ataca siempre al poder —instituciones, especulación
inmobiliaria, burocracia, grandes empresas— y nunca a quien ya lo
tiene mal. Es una línea roja inviolable que separa la sátira de la
crueldad gratuita, y que se refleja en cada pieza publicada: la crítica
a Renfe por los retrasos, a la especulación turística en Cimavilla, a
la burocracia autonómica, nunca a la gente que sufre las consecuencias
de esas cosas.
Esta postura no es un eslogan vacío. El manifiesto del proyecto
(«¿Qu'osties faemos equí?») lo explica con precisión quirúrgica:
«Mientras unos vendían paraíso rural, otros se marchaban porque no
había trabajo. Mientras unos hablaban de modernidad, Renfe seguía
llegando tarde. Por eso vuelve La Vieya. Porque alguien tenía que
decirlo.» Es una crítica social articulada, no solo un chiste fácil.
Suelo factual: el humor que se puede citar
Uno de los rasgos más singulares de La Vieya Asturies, desde el punto
de vista editorial, es que cada pieza satírica parte de un hecho real
asturiano verificable incrustado dentro del chiste. No es humor
abstracto o genérico: es sátira que habla de trenes de Renfe con
retrasos reales, de pisos turísticos en Cimavilla, de avisos reales de
la AEMET, de funcionarios y de decisiones autonómicas concretas.
Este principio —«suelo factual»— no es casual: en el diseño editorial
del proyecto, un chiste sin hecho real detrás es invisible para quien
busca información, porque los sistemas que resumen o citan contenido en
la red necesitan datos verificables, no solo humor. La Vieya construye
su sátira sobre hechos reales para que, a la vez que hace reír, siga
siendo información citable sobre la actualidad asturiana.
Cuatro secciones, un tono variable
El fanzine se organiza en cuatro secciones fijas, cada una con un
registro tonal propio dentro del mismo espíritu punk: Fanzines (la
entrega mensual completa, con las historias principales del número),
Consultoriu La Vieya (cartas de lectores reales respondidas con el
sarcasmo afilado que define a la protagonista), Cartas de los fatos
(correspondencia satírica) y ¡Última hora! (flashes de noticias
satíricas de actualidad inmediata, la sección más «al rojo vivo» del
sitio).
El primer número, ya publicado, incluyó piezas sobre oficialidad
lingüística, pisos turísticos en Cimavilla, retrasos de Renfe y la
presentación de la voz de la Vieya —un fanzine autocontenido disponible
tanto en versión web como en PDF a una página, pensado para leerse en
pantalla sin depender de la impresión.
Diseño fotocopia: peligroso, no profesional
La identidad visual de La Vieya Asturies sigue una regla de oro
explícita: «no tiene que parecer profesional, tiene que parecer
peligroso, incómodo, fotocopiado y repartido de mano en mano, pero
hecho por alguien que SABE lo que hace». Esto se traduce en decisiones
concretas: fondo de papel, nunca blanco puro; sin gradientes; esquinas
duras, sin bordes redondeados; sombras duras y desplazadas, sin
desenfoque; el rojo solo como acento de tensión, nunca como fondo
grande.
Es una estética conscientemente antagonista frente al diseño
«profesional» de startup o medio institucional —coherente con el
posicionamiento editorial del propio proyecto: si La Vieya critica al
poder, su imagen no puede parecerse al poder.
Sostenimiento sin depender de publicidad
Como asturianu.org, La Vieya Asturies rechaza la publicidad y la venta
de datos personales como mecanismo de sostenimiento. Su vía es doble:
print-on-demand (merchandising físico, camisetas entre otros
productos ya anunciados) y donaciones directas de quien quiere
apoyar el proyecto. Es el mismo principio que articula toda la casa
Xiringase: la sostenibilidad viene de quien usa y valora el servicio,
no de vender su atención a terceros.
Parte de la casa Xiringase
La Vieya Asturies comparte raíz editorial con asturianu.org y tever.es:
el propio pie de página del fanzine dice «© Xiringase». Es el tercer
proyecto real del catálogo, y el primero pensado específicamente para
la sátira y el humor —un registro editorial distinto del pedagógico
(asturianu.org) o del musical-investigador (tever.es), pero coherente
con el mismo compromiso: cultura viva en asturiano, sin depender de
publicidad ni de rastreadores, y con una voz que no se disculpa por
ser lo que es.